jueves, enero 29, 2009

Coming back...

Y sí, hay que volver...
Las estrellas fugaces son fugaces, pero vimos varias, y somos gente de ciudad así que la playa no está con nosotros todo el año. Allá quedaron los mariscos, los pescados y las comiditas ricas. Me llevo el sabor del mus de murucuyá y sigo escuchando Onda Vaga, pero en el ipod. Nada que ver con ese fogón y esa gente linda y relajada que los escuchaba, pero algo es algo. Piso sobre cemento y ya no más sobre arena y callecitas de tierra sin afaltar. Vuelvo al tiempo y sé en qué día vivo. Como a la hora que hay que comer y no cuando tengo hambre o ganitas de algo. De a poco nos vamos apegando nuevamente a la rutina. Ya no tengo un millón de hermanos en la casa de la luna ni unos padres sustitutos, Toni y Paula, español y uruguaya. Acá de nuevo mi mamá la de siempre y my sis sigue en California y la extraño. Me despierto y el desayuno no está preparado. Nadie me hace la cama cuando me voy. No salgo a comer al medio día y a la noche. Vuelvo al cambio argentino y ya no es como jugar al monopoli con plata de mentira, porque el cambio, con suerte, lo terminás de entender cuando estás volviendo. Me empiezo a pelar, porque ya no tomo sol todo el día como lagarto. No duermo más con Josie, duermo sola en mi cama, en mi cuarto rojo. Acá están los de siempre, y ya no charlo con gente de Moldabia, de Londres, de Inglaterra o de Irlanda. Allá los límites eran difusos, acá hay calles, rejas, avenidas y veredas. Se acabo la cerveza todos los días y después de tantos mojitos dudo que pueda volver a beber uno en mi vida. Acá no hay un Daniel que te hable despacio y tranquilo ni un Toni que siempre te hace sentir feliz. No están Joaquín y Juanma para jugar al nock. Acá hay trenes y colectivos y autos y subtes, allá caminábamos a todos lados o Paula y Toni nos llevaban en la combi linda verde y violeta tan simpática. Acá hay placards, que está bueno, pero tener la ropa revuelta en un bolso, tiene su gustito, cada uno en su sector, jajaja. Acá le dicen bife o carne, y no entrecot. Allá estás pronto, no listo, y la gente es más amable y educada. No está ni siquiera esa virgen grande y fea que nos asustaba y no hay mosquitos cuando te vas a dormir, pero faltan tantas pero tantas otras cosas que extraño... vamos a volver.

2 comentarios:

laura dijo...

A mí, experiencias como estas vacaciones de ustedes, me hacen replantear mi vida entera.

Me alegro q lo hayan disfrutado y que sepan encontrar la frontera entre lo rea, lo ideal y lo posibles sin angustiarse.

beso grande, divinas las fotos

y decile a tu amiga q se cope y escriba en su blog

Sole dijo...

Gracias Lau!
Unos días en el Cabo te gustarían... pensalo...
Voy a hablar seriamente con Josefina respecto de su blog! jajaja
Besosss!