Catorce tenían cuando se conocieron, casi como hace diez años. Un colegio cerró, otro compró, dos grupos de alguna manera enfrentados. Con un nombre pero en un edificio ajeno, propio, pero más de "los nuevos" que de los que estaban en ese colegio desde hace más tiempo. En fin, esa cuestión no las separó. Se hicieron amigas. Eran... digamos cinco, en el colegio, más dos o tres que daban vueltas por que con esta crisis algunas se habían cambiado de colegio.
Tenían su nombre, como todo grupo adolescente, ese que les daba identidad. El tiempo fue pasando y pasaron muchas, pero muchas cosas, nunca se separaron. Compartieron fiestas de 15, otros cumpleaños, am pm, bondis a Pacha, mucho Mc. Donalds´.
Ella se puso de novia, sabe que desapareció, sabe que le hizo mal, sabe que ella siempre lo tuvo presente y que le dolió. Verano anterior a quinto año, cortó, y ella estaba. Se fueron a Pinamar. Su papá las llevó, todos los hijos con un amigo, eran nueve y siempre había alguien más.
Llegó quinto año. Culo y calzón, como se dice. A todos lados juntas. Mucho boliche en Olivos, ahora seguro lo piensan y dddddd, jajajaa, pero que bien que la pasaron. Más o menos a mitad de año empezaron a aparecer los líos. Quinto año suele ser medio una crisis, el miedo, lo que va a venir, lo que se termina, toda castración duele. Más entrado fin de año ella no entendía qué pasaba, le creía, se confundió mucho, quizás era chica para poder entender tanto. No iba a ir al viaje de egresados, para ella era la muerte. Pasó mucho en el medio, cosas que aun hoy no termina de entender. Casi sin documentos terminó yendo. Que viaje!
Volvieron, ella empezaba la facultad. Raro y copado. Se distanciaron. Tenía que entender un poco más para poder seguir compartiendo. Mucha terapia de por medio. Ese primer año después del colegio fue muy duro. Un novio un tanto freak, más desengaños y sorpresas con más gente. Gente en la que más confiaba. Feo, horrible. Igual nunca dejaron de hablar.
De a poco fueron hablando cada vez más. Se empezaron a ver más. Compartieron más y salieron más. Cansadas un poco de todo, se fueron a unas termas. De esos tres, cuatro días, no pararon de reírse ni medio segundo. Casi que escribieron un libro de sus vidas con la cantidad de mails que se mandaban en la semana. Se reían mucho. Halaban horas por teléfono. No paraban de salir. Mucho, muy, pero tan divertido. Hicieron otro viaje, Brasil, inexplicable.
Con el tiempo eso se fue apagando un poco. Se saturaron un poco por ahí también. Se distanciaron algo, se putearon y se dejaron de hablar por unas semanas. Raro. Hablaron un día y retomaron. Igual, retomaron distinto. Ella sabe que ella está y ella sabe que ella también está (aunque no le gusten sus tatuajes). Hoy le escribió y le dijo cosas lindas. Ella Lloró.
En unos días se va, por unos meses, ella no cae del todo, y tal vez ella tampoco. Pero la va a extrañar. La va a extrañar tanto! Quiere decirle que la quiere, una vez más. Quiere decirle que aunque las cosas sean distintas eso no las hace ni mejores ni peores, son simplemente distintas. Son etapas, a veces más, a veces menos, pero hay cosas que nunca se pierden, están en la esencia de cada uno y de cada relación. Siempre lo dijeron, "si llegamos hasta acá", "después de las que pasamos", difícil se termine. Cree que solo están creciendo un poco más, que están aprendiendo un poco más, y que eso, eso está más que bueno.
lunes, diciembre 15, 2008
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