jueves, diciembre 04, 2008

Ser...

Un día te enojaste por que te escribí.

Yo me enojé por que prestabas atención a la forma y no al contenido.

La cuestión es que desde ese momento, dentro de mi encabronamiento, dije; "No me importa que no te guste, yo escribo igual". Y así empecé, birome, cuaderno, conmigo a todos lados. Y así seguí, y ahora estoy acá. Y esta buenísimo, todavía no entiendo mucho, pero me encanta, me hace bien, me gusta, lo comparto, comparten conmigo, lo lee el que quiere, el que no quiere no, el que tiene ganas comenta, y si no hay ganas no.

Me enojé en ese momento, acto seguido se desmoronó todo. Pero hoy agradezco haber pasado por esa situación, hoy te digo gracias por haberte enojado, me corrijo, por haberte molestado, (porque nunca te vi enojado). A partir de ese momento no solo empecé a escribir sino que empecé a ser más yo. A encontrarme conmigo. Me di cuenta que no vale la pena dejar de ser por las dudas o los miedos que uno pueda llegar a tener, por que al final de cuentas dejar de ser te asfixia, te agota, te cansa y mal o bien, se termina yendo todo al carajo. Hoy me doy cuenta que quizás me quedó pendiente o como rebotando adentro mio palabras que no dije, hoy pienso en ciertos silencios y me da un poco de alergia. Gracias por haberte molestado ese sacudón me resucitó.

No hay comentarios: