sábado, diciembre 20, 2008

Me acordé de Córdoba

Ayer estaba leyendo sobre una mina que recordaba los viajes a un campo con una amiga y me acordé de Córdoba, de Nono. Pasamos veranos y vacaciones de inverno ahí. Se me vinieron tantos recuerdos, tan presentes, tan patentes. Eramos más chiquitas, ella me invitaba. Generalmente eramos muchos, me acuerdo de ir con los Balantzian y una vez también vino mi mamá. Una vez nos fuimos en la trafic colorada, eramos un montón, todos los bolsos, todas las mochilas, la heladerita con comida y emprendimos viaje.
Jugábamos, jugábamos todo el día, todo el tiempo nos divertíamos. Eramos pequeños, pero eramos libres, podíamos hacer lo que queríamos, lo que se nos anotjara, ahí no pasaba nada, tan lindo, algo así como neverland de Peter Pan.
No importaba la época del año, frío o calor, íbamos al arroyito. En verano con traje de baño, en invierno con camperas y botas de lluvia. Caminábamos, exlplorábamos, juntábamos piedras, nos mojábamos, nos embarrábamos y estaba todo bien. Ningún grande tenía que acompañarnos.
También íbamos solos al club. Nos pasábamos ahí toda la tarde. Quedaba a un par de cuadras de tierra y había un atajo. Nos metíamos por un agujero que había en el cerco y caminábamos un poquito menos y estábamos adentro de la cancha de golf más rapido. Había caballos, me acuerdo de uno al que le habíamos puesto alazán, por el color.
Mariana nos llevaba a La Toma. Esos tobaganes naturales de piedra. Como nos divertiamos, nos tirábamos, no parábamos, subíamos, bajábamos y volvíamos a subir. Por ahí volvías con algún moretón y con la malla llena de verdín, pero eso no te importaba nada. Era prueba fiel de que la habías estado pasando bomba todo el día.
También íbamos a Sisi, esa playita linda con arena y piletones gigantes. Todo el día en el agua.
Caminando un poco cuesta arriba había como un bosquesito que estaba repleto de moras, cuando era época. Ibamos y juntábamos, y comíamos, tan ricas. Volvíamos cansados y con rayones de las espinas de las plantas.
A la noche alguna vez íbamos a la ciudad, y ahí estaba la feria, nos comprábamos esos collarcitos que te venden con tu nombre, con las letritas por separado, u otros de mostacillas, esos que tenían flores eran un clásico del momento. Tipo gargantilla, bien ajustado al cuello, como una correa, de pedo no te aorcaban, jajaja.
En uno de esos viajes dormíamos todas en el cuarto de Isabel. En esa cama con acolchado celeste, lindo y suavecito, que para nosotras era taaan grande, no sé si dormíamos tres, y había algunos colchones en el piso. Era como un pijama party todas las noches.
Una vez me acuerdo que extrañé a mi mamá y Mariana me abrazó y me cuido. También una vez, me acuerdo nos dijeron a mi y a Jose que si no nos comíamos más las uñas nos iban a dar un premio. Yo me las dejé de comer, desde ahí nunca más, José no sé, y del premio no me acuerdo.
Como olvidar las marineras de Yolanda. Unicas, había marineras y era una fiesta de delicior. Yolanda cocinaba para todos, parecía como que estaba siempre despierta. Te ibas a dormir y ella acomodaba en la cocina, te despertabas y el desayuno estaba listo. Una genia, una gran cocinera.
Sole era la hija de Yolanda. Era un poco más grande que nosotras creo. Era nuestra amiga, iba y venía con nosotras y jugábamos. Una vez cuando nos volvíamos nos hizo dibujos y cartitas a todos.
En el quincho jugábamos a la cocinita, o al restoran, o no sé, la cuestión es que nos pasábamos horas haciendo experimentos con el barro y la ceniza de la parrilla. Claro que no eran ni barro ni ceniza, eran chocolate y azúcar impalpable y las hojitas decorativas eran de menta obvio, o rúcula o albaca.
Una vez fuimos a un museo. Había cosas viejas y de indios, esa onda. Nunca pero nunca me voy a olvidar de la cabecita. Era una cabecita de un indio reducida. Me dio un miedo, creo que esa noche no dormí. Cómo podían hacer una cosa así, pobre señor, y para mi era malo, no sé porque, pero me asustaba.
También fuimos alguna vez a la Cumbre, a la casa de Marina. Ibamos a la casita que estaba más abajo y jugábamos y hacíamos ensalada de tomate que sacabamos de la huerta, con vinagre y sal.
En el cuarto poníamos el tema del momento; Desesperada de Marta Sanchez, y lo bailábamos como locas totalmente desencasilladas.
Yo jugaba con la ropa de Marina. Me acuerdo que para mi era tan grande que hacía que me vestía de varón, ja, por ahí mi sexualidad estaba aún definiendose. Me ponía su pantalón y el buzo de los All Blacks, que en realidad me encantaba y quería que sea de mi tamaño, que me quedara bien.
Hicimos otros viajes también, inolvidables, los siete lagos por ejemplo, de camping, varias familias, una fiesta. Pero Córdoba, Córodoba tiene mucha historia.
Igual siempre nos fuimos en familia, ahora somos más grandes y nos vamos solas. Nos vamos a Uruguay, al Cabo, a la Pedrera, a la Paloma. Vamos a echarnos y dormir y tomar sol y comer y hacer un rehab de esta ciudad rápida que nos cansa. No nos va a importar el tiempo y vamos a hacer lo que se nos cante y no vamos a hacer nada que no tengamos ganas. Vamos a llevar un equipaje liviano, vamos a viajar en barco y en bus. Vamos a escribir, en el blog, en el cuaderno, vamos a sacar fotos y vamos a leer, escuchar música, reggae, la costa, y sublime obvio, tomar alguna cervacita y ya.
Si no volvemos no se preocupen, es porque estamos bien.

6 comentarios:

josie dijo...

ay me hiciste llorar!

me acuerdo de todo todo...y de la cabecita! qué miedooo, me quede traumada por mucho tiempo despues de ver eso.

que lindo vacaciones juntas de nuevo.
te quiero tantisimo

Sole dijo...

Se ve que lo de la cabecita nos quedó a más de uno, jajajaja...
Lindo, lindo, Uruguay.
I lav iu!

josie dijo...

a mi tambien me hiciste emocionar .. escribiste todo tal cual! me acuerdo de todo y la pasabamos tannn bien .. y a mi tambien me quedo lo de la cabecita jaja .. hay que volver algun dia
besossss!
cami.

Sole dijo...

Cami! Que linda que escribiste! la pasabamos super, si, hay que volver, un revival de la infancia.
Besos!

Ricardo Armando dijo...

Haganse un chat y hablen por ahi ;)

La Colo dijo...

Neverland de Peter Pan!!!!!! es verdad... tal cual, tanto cuando yo era chica como cuando era grande... mientras ustedes jugaban a la cocina yo jugaba a la familia numerosa... a la señora esa del cuento que vivía en un zapato y tenía muchísimos hijos...tantos recuerdos, tan lindo como lo escribiste... te quiero mucho.