
Se fue. Acá la ves despechugadita de verano en Bi.Ei. pero acaba de embarcar en vuelvo con destino a Norte América, más precisamente California. En unas horitas no más va a estar de bufanda, gorro, guantes, borcegos y tapado. Tan linda, tan grande, se fue.
Hoy vino mucha gente a casa a saludarla y el teléfono no paró de sonar, es que claro, imposible no quererla. La llevamos al aeropuerto, Papá, mamá, Luli y yo. Hizo el cheeck in, muchas preguntas y una valija con sobresuperexceso de equipaje, pero es linda y zafó. Pagamos los taxes, con un billete grande, el cambio guardátelo para allá que lo vas a necesitar. Subimos y no había nada más para hacer, queríamos inventar algo, pero no, era el momento. Charlamos un ratito y Gate Three. Nos abrazamos, lloramos. Nos dimos más besos, y lloramos un poquito más, le dí un regalito que le había preparado, otro abrazo. Esos abrazos son únicos, son fuertes, son sinceros, intensos. El clima de aeropuerto es definitivamente extraño, feliz y melancólico a la vez.
Papá trataba de distender el clima, es su forma, "dale Sofi andate, chau, ya está". Mamá callada, casi que no podía contener el llanto. Luli, una amiga, una amiga de verdad, una genia. Experta en viajes la iba ayudando y le explicaba que era lo que tenía que hacer. Yo la miraba y no lo podía creer, chiquita y grande a la vez, y va a volver más grande, muchos más, llena de experiencia.
Te quiero sis´te quiero tanto, te voy a extrañar, pero como te dije, tenés mi estrella, estoy con vos, tengo la tuya, estás conmigo, siempre.
1 comentario:
Dale, dale, cuando lo vas a leer y me vas a escribir, te extraño ehhh, tanto, mucho! Estamos todos bien, jajaja, hoy teminé con psicopato la rendí y me fue bien. Te quiero, te quiero, kisses!
Publicar un comentario